¿el futuro pasa por el coworking en mundos virtuales?

En los últimos meses se han puesto en marcha dos iniciativas muy interesantes, Garaje30, en Madrid, y El Agora, en Bilbao. Ambas siguen la idea de la americana Citizen Space, un espacio físico para que empresas y emprendedores colaboren bajo la filosofía del coworking.

Al margen de que soy de los que opinan que siempre hay que apoyar este tipo de iniciativas, me han surgido varias dudas sobre estos espacios:

  • ¿en qué se diferencian de los habituales centros de negocio?
  • ¿no son similares a iniciativas de organismos públicos, como Zentek o Arteleku, ambas en San Sebastián aunque dirigidas, en principio, a diferentes públicos?
  • ¿aguantará su modelo de negocio cuando comiencen a adoptarse mundos virtuales en entornos empresariales?

Según lo que entiendo de un primer acercamiento a estos espacios, parece que una de las diferencias con los centros de negocio es que se van a fomentar otros eventos en estos espacios de manera que, entre otras cosas, “se intercambia conocimiento 24 horas al día. La electricidad que siente en los congresos, pero todos los días”, en palabras de Sergio Monge, recogidas también por El Tipo Gráfico.

Este objetivo, que es realmente interesante, no difiere mucho,sin embargo, de las iniciativas antes comentadas. De hecho, Arteleku es un gran centro de colaboración artística que cuenta con espacios para los propios artistas además de eventos de todo tipo (cursos, exposiciones, talleres,…). Otra cosa es que no todas las iniciativas públicas funcionan tan bien como Arteleku. Pero esa es otra historia.

El futuro pasa por el desarrollo de entornos virtuales de colaboración

Sin embargo, todos los peros anteriores no son nada en comparación con lo que creo que puede ser mucho más peligroso para el futuro de estas ágoras colaborativas: la llegada de mundos virtuales que permitirán una interacción similar a la que ofrecen Garaje30 o El ágora.

Y no me refiero sólo a la mediática Second Life sino a iniciativas como MPK20, el entorno de trabajo virtual generado por Sun, del que se hace eco Enrique Dans en su último artículo en PC Actual.

MPK20 es un mundo virtual que nace de la necesidad de Sun de afrontar, fundamentalmente, la manera en que se gestiona el incremento de trabajadores que realizan su labor en remoto. Así, para evitar los problemas de motivación, de interacción social entre los propios trabajadores o la propia gestión de los proyectos en los que están involucrados, Sun ha optado por desarrollar un mundo virtual, con herramientas open source, en el que cabe de todo: desde espacios privados hasta zonas de interacción pública sin olvidar herramientas colaborativas como pizarras, compartición de documentos, conferencias de vo-ip,…

Si a esto le añadimos que estos mundos pueden ayudarmos a afrontar la habitual falta de espacio en las oficinas físicas, me da la sensación de que van a ser competidores muy difíciles de batir.

Para ello deberá superarse, una vez más, el problema de la formación de las personas para utilizar estos mundos virtuales. Esta necesidad, la del aprendizaje, es la principal barrera a la adopción de los mundos virtuales.

Pero esta barrera no es ni mucho menos infranqueable. Y si no, sólo hace falta echar un vistazo atrás para ver cómo desarrollábamos nuestro trabajo hace escasamente diez años (por no irnos hasta épocas que ahora son casi la prehistoria). ¿Cómo podíamos trabajar sin conexión a Internet? Es más, ¿cómo era posible realizar nuestra labor sin equipos informáticos ni móviles? Y en tan poco tiempo hemos sido capaces de aprender nuevas maneras de realizar el mismo trabajo con nuevas herramientas.


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